• Voluntariedad inicial. Por norma general
estos contenidos son generados por los
protagonistas de los mismos
o con su consentimiento. No es necesaria coacción
ni en muchos casos
sugestión, ya que son contenidos que alguien crea
normalmente como regalo para
su pareja o como una herramienta de flirteo. Es
decir, generalmente el
propio protagonista es el productor de los contenidos y el
responsable del primer paso
en su difusión.
• Dispositivos tecnológicos. Para la existencia
y
difusión del sexting, es necesaria
la utilización de
dispositivos tecnológicos, que al
facilitar su envío a otras
personas también hacen
incontrolables su uso y
redifusión a partir de ese
momento. De especial
importancia son los
teléfonos móviles, que
permiten a los menores
grabar contenidos en
cualquier lugar en el que
encuentren la intimidad
necesaria. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de
grabar imágenes de contenido
sexual con otro tipo de dispositivos diferentes del
teléfono móvil. Destacaría
en este sentido la utilización de la webcam. Frente a la
intimidad que el adolescente
puede encontrar fácilmente en la utilización del
teléfono móvil, en el caso
de la grabación a través de la webcam juega un papel
muy importante la ubicación
del ordenador en la casa. Si el equipo se encuentra
en una zona común del hogar,
y no en el dormitorio del menor, la sensación de
privacidad del menor se
reduce y por tanto puede suponer un cierto freno a la
grabación de contenidos sex
• Lo sexual frente a lo atrevido. En la
consideración de una situación de sexting,
el protagonista de las
imágenes posa en situación erótica o sexual. Quedarían
fuera del ámbito del
sexting, por tanto, las fotografías que simplemente resultan
atrevidas o sugerentes, pero
no tienen un contenido sexual explícito. Sin
embargo, es cierto que la
línea que separa la carga erótica o sexual de un
contenido puede resultar, en
ocasiones, difusa.
• La importancia de la edad. El sexting no es
un fenómeno exclusivo de los
chavales. También los
adultos difunden fotografías propias de carácter sexual
tomadas con el teléfono
móvil. De hecho, datos de Estados Unidos revelan que la
incidencia del sexting entre
los adultos es superior a la detectada entre los propios
menores: un 31% de las
personas de 18 a 29 años han recibido sexts (imágenes
con contenido sexual
procedentes de una persona conocida), y un 17% en la
franja de edad de 30 a 49
9. Sin embargo, en el caso
de los menores concurren
una serie de circunstancias,
que se analizarán en el siguiente epígrafe, que
exigen un tratamiento
especial desde el punto de vista jurídico. Por ello esta guía
EVOLUCION:
Los adolescentes y el
sexting
• En Estados Unidos, en la franja de edad
de 13 a 18 años, son más chicas (65%)
que chicos (35%) los que
envían sexting
a través de SMS o e-mails.
Los adolescentes de más edad
son más propensos a recibir sexting: en EE.UU.,
el 4% de los niños de 12
años han recibido un mensaje con imágenes
sugerentes (desnudos o semi-desnudos)
de una persona que conocen. A los
16 años, el 20%. Y a los 17,
el 30%.
En España, un
4% de los menores entre 10 y 16 años dice haberse hecho a sí
eróticas) utilizando el
teléfono móvil .
El 8,1% de los adolescentes
españoles de 10 a 16 años declara haber
recibido en su teléfono móvil fotos o vídeos de chicos
o chicas conocidos en una
postura sexy.



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